
Del tono gris de una ciudad industrial, a la explosión verde de un escenario natural. Del ritmo marcial de las máquinas de una fábrica a pleno rendimiento en Detroit, la ciudad del motor, a la quietud de divisar la inmensidad del mar Cantábrico desde el ‘Elogio del Horizonte’ de Chillida. De estar encima de una moto de gran cilindrada a toda velocidad en una autopista interminable, a dar un paseo contemplando la belleza de los paisajes de Asturias.
De estos paisajes disfruta ahora uno de los nombres imprescindibles de la escena de la música electrónica nacional, Óscar Mulero, que decidió cambiar su lugar de residencia; de Madrid se fue a Gijón.
Este cambio de aires ha coincidido con un paso muy importante en su trayectoria profesional, la publicación de su primer álbum firmado como Óscar Mulero, ‘Grey fades to green’. Un trabajo que oscila entre las influencias del techno de Detroit y la electrónica introspectiva del IDM.